Ahora, en el otoño de mi vida,voy descubriendo muchas cosas, que cuando era joven, me pasabhan desapercibidas. Por ejemplo, he descubierto que me gusta escribir, que me he vuelto mucho más sensible a los detalles, por mínimos que sean, que la amistad es algo de un valor incalculable, y que las personas que son auténticas, y que se manifiestan tal como son, se sienten mucho más satisfechas de sí mismas, y encuentran un gran placer espiritual, y una gran tranquilidad de conciencia.
Ahora pienso con nostalgia, en muchas cosas que pude hacer y no hice, en muchas personas que no valoré como se merecían, pero lo hecho, hechoestá, y no hay vuelta de hoja, pues el tiempo nunca regresa, y hay que aprovechar lo que nos queda, para rectificar,y hacer todo lo mejor posible para alcanzar la plena satisfacción y paz con uno mismo.
He comprobado, que cuando me manifiesto tal como soy, sin fingir cualidades ni defectos, los demás me aprecian por lo que soy, y no por lo que aparento ser. De este modo, cultivo las amistades que verdaderamente me interesan, que tienen similitudes con mi modo de pensar, que me aprecian con mis virtudes y mis defectos... no sé.... todo me parece más real y auténtico.
Siento verdadera lástima, por quienes venden sus ideas, para supeditarse a las de otros, para conseguir un trabajo, o un beneficio económico; de quienes fingen virtudes que no poseen, para conquistar una pareja. Es triste ver como los individuos se venden para ascender en la sociedad, o en la política, mintiendo y demostrando lo que no son.
Pero a la larga, no se puede fingir siempre, y tarde o temprano, se descubren las verdaderas cualidades de la gente, y las personas sinceras, siempre salen ganando.
Yo recuerdo cuando muy joveencita, me avergonzaba de llevar el bastón y me hacía pasar por alguien sin deficiencia, visual.... era mucho peor, pues arrastraba los pies, para detectar un escalón, o titubeaba para no darme de narices con un obstáculo.... encierta ocasión a una chica que se hacía la vidente, en una taquilla pidió que le rellenaranun formulario, y el empleado le dijo.... ¿es que usted no sabe leer? el formulario era para inscribirse en la universidad. La chica tuvo que decir.... "perdone, es que no veo bien" ; a mí una vez, cogiendo un autobús, no pregunté que número era, y cuando me dí cuenta, estaba al otro lado de Barcelona. Otra vez que no llevaba bastón, en la parada del bus, pregunté, ¿qué número viene? y un chico me contestó.... ¿es que no sabes leer los números? tuve que decirle que no veo bien, entonces él me pidió perdón
Aahora, con el tiempo, he ido cambiando, pido ayuda cuando la necesito, y notengo ningún problema. Llevo mi bastón, y la gente me atiende,y no tengo que pasar vergüenza.
Y así, en todos los aspectos de la vida, me comporto igual, quien quiera ser mi amigo, no va a llevarse ninguna sorpresa desagradable, pues da pena una decepción cuando esperas una cosa, y te encuentras todo lo contrario.
Bueno, ésto me ha servido para desahogarme un poco.
A ver si los mayores de 50 años, se dan a conocer más; pues siempre me encuentro con jóvenes que, por su edad, pueden ser mis hijos. no tengo nada contra los jóvenes.... muy al contrario, Ellos me rejuvenecen varios años, mas hay que reconocer, que la diferencia de edad, puede dificultar un total entendimiento. pero no quiero que conmigo nadie se lleve una decepción.
Recibid un fuerte abrazo de vuestra amiga.
Puri Aguila.