Cuando llega el ocaso de la vida,
cuando las fuerzas empiezan a faltar,
cuando se siente la mengua de energías,
el fin cercano está.
Se ve la vida desde una perspectiva,
que nada tiene que envidiar;
se recuerda todo lo que se hizo
y lo que se dejó de hacer,
con una claridad,sin precedentes,
como si se pudiera retroceder,
en el tiempo, hasta el imnfinito
o bien hasta el momento más distante,
del que se guarda algún recuerdo.
Se extraña la hermosa juventud,
en la que la alegría era la única bandera,
cuando la belleza y el vigor, nos acompañaban,
cuando el amor sonreía, como una primavera,
cuando la incertidumbre del porvenir, nos ilusionaba,
pero ¡ay! todo pasó!
la triste realidad de nuestra vida,
nos fue minando la juventud,
y las ilusiones,de todo aquello que no se cumplió,
y ahora estamos en el ocaso,
donde la enfermedad deja su huella,
donde el cuerpo nos abandona, y quiere,
descansar para siempre de su andar,
herido y maltrecho.
Al declinar necesitamos ayuda,
para lo más imprescindible,
comer, beber y todo lo demás.
Vemos la muerte cercana,
y nos entristece la cruel despedida,
de este mundo y de los que amamos.
Mas una fuerza interior nos dice,
que a un mundo mejor vamos.
Nuestro consejo es sabio,
para aquellos que quieren escucharlo,
decimos lo que haríamos si volviéramos a vivir de nuevo.
Pero ya es tarde,para rectificar,
mas pronto vemos que nuestros amigos,
nos quieren consolar,
con palabras,suaves y piadosas,
deseando que el próximo final,
nos sea lo màs leve posible,
pero no nos dejamos engañar.
Lo vemos todo tan claro y diáfano,
que nadie puede sospechar,
que Dios está mas cerca de nosotros,
y pronto nos acojerá.
Si noo creemos en Dios,
al menos esperamos una vida más libre
y poder descansar,
de las tribulaciones de este mundo,
que tan cruel es dcon la humanidad,
pero a pesar de todo aquí dejamos,
todo lo que nos dió felicidad.
La paz inmensa que ahora gozamos,
es la que pudimos procurar,
con nuestros actos y buenas acciones,
que dejan grata huella en los demás.
es lo que nos llevamos de esta vida,
pues todo lo malo hay que olvidar,
y reparar en lo posible,
y hacernos perdonar.
Puri Aguila